RUBIK’S: TODO UN ICONO

En Dalpa tenemos la gran suerte de poder contar con grandes compañeros de viaje. Uno de ellos es, sin duda, Rubik’s.

Pero, ¿cómo empieza esta historia? Debemos remontarnos 43 años atrás. Un profesor de la Universidad de Budapest y escultor, Erno Rubik, buscaba una idea innovadora para crear un rompecabezas. Erno buscaba algo más que un simple juguete. Buscaba un concepto con el que poder explicar a sus alumnos la exploración de nuevas formas y las relaciones espaciales.

En 1975, tras presentar el diseño a sus personas de confianza, decidió registrar el invento con el nombre de “cubo mágico”.

El primer lugar en que se fabricó y comercializó el cubo Rubik fue en Hungría, país natal de su creador, y tuvo una buena aceptación entre los habitantes de su país. La exportación del producto era prácticamente imposible debido a que Hungría pertenecía al régimen comunista.

Todo cambió cuando el cubo se presentó en la feria del juguete de Nuremberg, la más grande e importante del mundo. Fue en aquel preciso momento cuando cambió el destino del cubo mágico. Tom Kremer, un especialista del sector juguetero, se comprometió a venderlo y distribuirlo por todo el mundo a través de la empresa Toy Company, estableciendo el nombre de “Cubo de Rubik” como el definitivo y el que todos conocemos actualmente.

Se estima que, a día de hoy y desde su existencia, se han vendido más de 350 millones de cubos Rubik en el mundo.

La marca se ha convertido en toda una referencia y en icono para mucha gente. Rubik’s ha sabido readaptarse a los nuevos tiempos y, además del archiconocido cubo, cuenta con una gran gama de productos con los que estamos encantados de poder trabajar.

Altavoces, llaveros, usb’s, cubos de todo tipo de tamaños, rotuladores marcadores… Una infinidad de productos, pero con la misma esencia y originalidad en todos ellos. Si quieres conocer más sobre la gama de productos Rubik’s, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

¡Ah! Una curiosidad… Erno Rubik, tardó más de un mes en resolver el primer cubo que construyó. ¡Queda claro qué no es nada fácil!

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